la cara oscura de la luna |
Lo que empezó siendo un relato de un presente y un pasado se acabó convirtiendo en una historia de cuentos y fantasías.
la cara oscura de la luna @ gmail . com |
|
|
¿Qué haces cuando crees que tu pareja no te gusta tanto como debería? ¿lo dejas? ¿aunque sí que te guste algo? ¿Qué haces cuando no puedes hablar de casi nada porque la mayoría de los temas personales son tabú? ¿y cuando sólo puedes hablar si está algo borracho? ¿y si aún así te gusta? ¿y si no te preocupa demasiado lo que no cuente porque confías en él? ¿Qué pasa si nunca está atento a tus problemas, si les quita importancia? ¿y si no tiene capacidad de decisión para ponerse a resolver los suyos propios? ¿es problema suyo? Tú con tus problemas te llevas adaptando solita toda la vida, porqué no podría ser igual ahora... y él con los suyos ya sabrá cómo hacerlo, no vas a estar tú empujándolo continuamente. Al fin y al cabo a ti te gusta, no puedes estar evaluando pros y contras, se supone que te gusta, no que te conviene, ni te interesa. Ya, pero que no sólo no sea más feliz con él, sino que me plantee que igual son más infeliz, puede ser un problema a solucionar, y uno que yo solita no tenía. Escuchando: la chica de ayer, de Nacha Pop Finalmente se iban a vivir juntos, a casa de Irene, mañana ella tendría nuevo compañero de piso... y de cama. Le hacía ilusión la idea, inexplicablemente porque nunca le había apetecido comprometerse hasta ese punto con nadie, y porque no sabía porqué, pero Rodrigo no era una persona especial, sí lo era en el sentido de que le gustaba y estaba bien con él, pero en ningún momento sintió una emoción inexplicable por verle, ni con él se le pasaban las horas volando, ni podía hablar con él de ciertos temas, ni conocía la mitad de su pasado, ni era cariñoso, ni se sentía cómoda siéndolo ella, ninguno de los dos estaba enamorado, y los dos lo sabían, ninguno había propuesto monogamia, y los dos decían que no la querían, y ella sabía que de verdad ella no la quería. Pero llevaban bastante tiempo juntos, compartiendo cama varios días a la semana, y era una persona tranquila, de convivencia fácil. Pero no es normal estar haciendo una lista de pros y contras de tu novio, no son cosas que se hagan por interés, sino por lo que sientes, y además se quería ir a vivir con él. Estaba recogiendo la casa, quitando objetos que igual no tenía mucho sentido seguir conservando, y menos cuando esa casa iba a recibir muchas cosas más. Ordenando armarios y quitando ropa, quitando cosas de las estanterías de la casa, colocando los libros para hacer más sitio, tirando revistas viejas. Al fin y al cabo mañana empezaba el primer día de su nueva vida. Escuchando all the things you said... Me: morena de piel clara y pelo corto Ma: rubia, de pelo larguísimo, y rasgos dulces Me sube las escaleras corriendo, con decisión, no se cansa, pero resopla, son varios pisos, y al llegar arriba llama a la puerta y le abre Ma con cara de sorpresa y alegría. Cuando Ma se acerca para darle los dos besos de rigor, Me se le adelanta, le acaricia la cara mientras le aparta el pelo, y le hace cosquillas en el cuello, y le da sólo uno, suave, rozándole apenas los labios con los suyos. Ma, sonriente, le coge de la mano y tira de ella para dentro, al tiempo que se acerca a sus labios. Vuelven a besarse, mientras Ma cierra la puerta y aplasta a Me contra ella, se besan con suavidad, con dulzura, con pasión, con deseo... Y se meten en un torbellino de sensaciones en el que todo lo ven de naranja y rojo, creciendo y explotando en mil pedacitos que vuelven a crecer... Me equivocaba en que el amor tenía que ser tranquilo, el amor que yo acababa de vivir era perfecto, como de película de niñas buenas, pero yo no soy una niña buena, así que eso no me podía convencer mucho. Ahí empezó una etapa en la que me busqué constantemente, empecé a ver la vida de otra manera, a probar mil cosas y estilos, incluso a escuchar otra música. Estuvo repleta de pasiones y de ideales, todo lo que hice lo hice hasta el fondo, y me lié con Tío_creyéndose_duro, y fue una etapa de amor-odio, de sentimientos enormes pero encontrados. Empezamos a lo tonto, pero encajamos genial y eso fue durando. Y yo estaba genial, rebosante de energía, con el mejor sexo de mi vida, con una persona con la que podía hablar de todo, en profundidad, como a mí me gusta, con la que se podía pensar sobre el sentido de la vida, del amor, de la familia, de la política, de la filosofía, de la religión, del sexo... éramos muy parecidos en ese aspecto, y nos entendíamos genial, todas las cosas que a mí me gustan y me parecen importantes también lo eran para él, pero la otra cara de la moneda era que los defectos que yo tengo él los aumenteba, si yo soy orgullosa, él más, si yo soy egocéntrica, él más..y podría seguir así hasta el infinito. Incluso muchos defectos que yo habría jurado que nunca había tenido, estando al lado de él los exageraba, así que creí que de él no podía aprender nada, que esa sería una etapa de mi vida vacía, y lo peor es que lo estuve pensando durante bastante tiempo después. Porque eran geniales los momentos que teníamos cuando estábamos bien, pero cuando estábamos mal estábamos fatal. Aún así los momentos malos fueron menos, fueron poquísimos, ahora lo miro y pienso que podrían haber pasado desapercibidos, si no hubiese llegado mi hermana ese año a vivir conmigo. Mi hermana es un poco como Reina, la de Malena es un nombre de tango. Siempre se enamora de alguien que le conviene, sabe barajar pros y contras y decidir que con Fulanito no se lía, y hacerlo, tiene una idea de lo que está bien y lo que está mal, perfectamente mantenida con ideas bastante convencionales (dentro de la idea de que mi familia es tirando a liberal), que no le va a cambiar nadie, y tiene una facilidad pasmosa para dictar sentencias lapidantes. No tiene sangre en las venas. Y decidió que ese tío era un gilipollas, que no sabía que hacía yo con él. Y me hizo dudar hasta que me tambaleé y me caí. Yo había tenido mis dudas, por eso de que creía que era demasiado violenta nuestra historia (ahora la llamaría apasionada) y no estaba segura de hacer lo correcto, acostumbrada como yo estaba a un amor tranquilo, y cuando ella me empujó decidí que no podía seguir así, y empecé a discutir con él por todo, todos sus argumentos yo me los tomaba como insultos personales, hasta que empezaron de verdad a serlo, porque él, evidentemente, no pudo seguir a gusto con la historia que yo me estaba montando. Lo dejamos, pero nuestra pasión fue más fuerte y volvimos, con unos de los mejores días de mi vida, con toda la ilusión de empezar de nuevo, con los besos más auténticos que he tenido nunca, pero nuestra primera discusión fue horrible y lo volvimos a dejar, llevándonos fatal. Y yo acabé decepcionada de la vida, que tuve que volver a ir descubriendo poco a poco, porque al principio la veía insípida, después de la explosión de sabores que acababa de probar y saborear. Pero me fui despertando, tras pasar por un tío que me ilusionó, y tras estar con Voler (mi ex) que me decepcionó de tranquilidad y vida estándar. Y así he llegado hasta la etapa en la que estoy, la final, de momento, en la que sé que me gustan las historias apasionadas, que daría lo que fuese por volver a encontrarme un hombre de verdad, como él, o una mujer, alguien que sepa reconocer sus sentimientos, que los tenga, y que sean apasionados, no me gusta discutir, pero lo prefiero a no hablar, no quiero alguien que piense como yo en todo, pero no quiero no saber qué piensa, quiero alguien que sea capaz de analizarlo y explicármelo. No quiero una persona adicta al sexo, pero tampoco a alguien que folle por salud, uno los sábados. No quiero a alguien pegajoso, pero sí alguien que sepa demostrar cariño. En resumen, no quiero a alguien que pasa por esta vida como si estuviese de paseo, no, quiero a alguien que se implique. Me voy a liar con quien me de la gana. Me voy a acostar con la persona que me atraiga, con la que me acabo de liar, porque puede ser la adecuada, porque va a ser la adecuada, en la primera noche. Voy a saltarme las normas a la torera, porque yo ya sé hacerme las mías propias. Voy a tener muchos rollos hasta descubrir a esa persona que, después de follar locamente, va a ser (voy a ser) cariñosa y nos vamos a poner a charlar, de nosotros/as, de nuestros sentimientos, de nuestra visión de la vida, para rematarlo follando de nuevo, y luego ya, poder dormir. Sólo quiero eso, y vivir. Nota 1: en este artículo antiguo también hablaba sobre la 5ª etapa: http://lacaraoscuradelaluna.blogia.com/2006/032101-oscuridad.php#comentarios Nota 2: quiero añadir el trozo de "Malena es un nombre de tango" donde Reina le dice que Agustín es un chulo, donde las mujeres del norte han hablado, pero he prestado el libro a una amiga, así que ya lo pondré otro día. Me he abierto una cuenta passport de messenger con la dirección de gmail que aparece en mi perfil, así que si alguien quiere charlar alguna vez un rato, que me incluya en contactos. No suelo estar conectada muy a menudo pero voy a intentar estarlo más. No dejéis de leer la 4ª etapa, que es preciosa. Anotación: si alguien me añade, que me deje un comentario diciéndome quién es, ¿vale? a no ser que su mail no deje lugar a dudas, claro... Escuchando "no estoy segura", de Rosana. Yo llegué a Madrid en una época relativamente relajada de mi vida sentimental. Me dediqué a conocer gente, y a disfrutar, no ligué mucho, pero lo justo, y fue ahí cuando conocía a GranAmor. Al principio era amigo mío, pero un día nos liamos, y resultó que nos iba muy bien, y seguimos. Unos meses después yo empecé a ser consciente de que volvía a estar receptiva para el amor, no sé cómo lo supe, pero siempre me pasa así, sé en qué épocas no me enamoraría ni aunque me pusiesen a la persona perfecta delante, y en cuáles me enamoraría de cualquiera con la que tuviese cierta comprenetración, así que, como todo siguió yendo bien, me enamoré de él. De momento es la última persona de la que me he enamorado en mi vida. Yo redescubrí el amor, me di cuenta de que no hacía falta que el amor fuese doloroso, sino que podía ser relajado, dulce, feliz, tranquilo... Vivía en una nube, estaba enamorada, me encantaba mi chico, estábamos bien, tenía ganas de verle y de hablar con él a menudo, aún así manteníamos una gran independencia cada uno, y los dos estábamos enamorados del otro, ¿qué más se puede pedir? Yo creía que nada, de hecho en ese momento alguna vez pensé que eso podría ser para toda la vida, y no me daba ninguna pena pensar que él era el primer y último chico con el que me iba a acostar, ni pensaba que por salir con él me fuese a perder otras cosas de esta vida. Era feliz y estaba relajada. Yo, que nunca he asociado estabilidad con felicidad. Estábamos tan bien que podíamos bailar sin música, suena supercursi, pero era así. Era un amor de película pero real. Hicimos todas las cosas que se hacen cuando te enamoras, fuimos de vacaciones, a ver su ciudad, hicimos el amor en la playa, en la tienda de campaña, nos decíamos cada vez que nos veíamos lo enamorados que estábamos. Fuimos al cine, al teatro, salimos a cenar, a ver conciertos de música clásica y de rock, paseamos por el jardín botánico, íbamos de botellón y luego o podíamos quedarnos de juerga bailando con los amigos, o volvíamos abrazados a casa después de una noche superromántica. Me hace gracia cuando hablo de mis teorías del amor y hay gente que me dice que eso es porque yo nunca lo he sentido. No sé si mucha gente habrá tenido la suerte de encontrarse una pareja perfecta tan adecuada a él como GranAmor a mí. Fue maravilloso. Pero sólo fue. Unos meses después la cosa cambió, no sabría decir porqué, pero cambió. Me desenamoré, el gran dilema de mi vida, si el amor se pasa, lo descubrí, la respuesta es afirmativa, y muy triste. No lo entendía, no podía ser verdad, si estábamos genial y no había pasado nada como para cambiar eso, pero yo ya no lo sentía así. Tenía dudas y le preguntaba a él si se había desenamorado de mí, y él me decía que no, y entonces yo me preguntaba porqué yo de él sí. En estas estábamos cuando llegó el verano. Me fui a casa de mis padres y una noche me encontré con un viejo amigo y me lié con él. No estuve ni un minuto así y paré y se lo conté todo. Y a los pocos días, en cuanto pude hablar con él, a mi novio. Y no pasó nada, no se enfadó demasiado, de hecho respiró tranquilo creyendo que yo le iba a contar que tenía una enfermedad grave, pero me dijo que yo le había decepcionado, y mi única respuesta posible fue: más me he decepcionado a mí. Y era verdad, sé que todo el mundo cuando le digo que lo pasé peor yo que él se ríe irónicamente, pero es cierto, él confiaba en mí, sabía que yo había parado a tiempo, sabía que eso no es tan grave, pero yo no me lo podía creer. Nunca le había puesto los cuernos a nadie, ni siendo lo que podríamos llamar una persona promiscua, si tenía un compromiso lo cumplía, pero no sé porqué esa vez no lo cumplí. Aún así no pasó nada, seguimos saliendo, pero yo viví en un infierno, me sentía culpable por haberle puesto los cuernos y tenía miedo de no controlarme y volvérselos a poner. Fue en esa temporada cuando empecé a reconocer totalmente mi bisexualidad y tenía ganas de estar con chicas, así que no podía seguir con él para toda la vida. Ese sueño ya se había roto. Y me sentía más culpable todavía por no seguir enamorada, ¿dónde había olvidado perdido lo que yo sentía por él? Volví a pasar una temporada horrible, estaba terriblemente confundida, no podía levantarme de la cama por las mañanas, no tenía fuerzas. Me sentaba a estudiar y era totalmente incapaz de concentrarme. Y un día me fui de una clase, llorando, camino a su casa para darle una carta que le había escrito, diciéndole que no podía seguir con él, que lo estaba pasando fatal intentando sentir algo que hacia tiempo que no sentía, que me había desenamorado, que lo sentía muchísimo pero que era así, y no podía para de llorar mientras se lo contaba, ni casi ahora al recordarlo. (la canción de Rosana lo describe perfectamente) Aún así seguíamos intentándolo, él era la persona que yo más quería, y él decía lo mismo de mí, pero sólo conseguimos hacernos más y más daño. De ahí saqué la conclusión de que el amor existe, pero caduca, un buen día estás tan tranquila y te preguntas dónde escondiste todos esos sentimientos, que ahora ya no los encuentras. Pero también aprendí que el amor puede ser tranquilo, que puede ser inmensamente feliz y que enamoramiento no es sinónimo de sufrimiento, sólo acaban igual, pero que te quiten lo bailado. Aprendí que no es necesario sufrir, que no hay que tenerle miedo. Que no hay que volverse de acero para superarlo, que puede que se te pase antes de que se le pase al otro, que nunca se sabe. Como ya dije una vez, no hay que tener miedo de subirse a lo alto de una montaña, porque nadie te dice si el lado de bajada es un precipicio o es una bajada suave, igual que no hay que tenérselo a andar recto, aunque te puedes caer igual si donde deberías dar el siguiente paso hay un acantilado. Ahí aprendí a sentir. Aprendí que yo era muy independiente como para que me gustasen demasiado las relaciones serias, pero podía vivirlas intensamente, aprendí que me gustaban los rollos, pero no esos rollos donde yo me molestaba en no sentir para tener siempre la sensación de tener el control (porque no es más que una sensación, no sabes si va a haber un acantilado). Aprendí que, aunque la hay, muy poca gente es fiel, si no soy capaz de serlo yo, que era la persona más seria, con más sentido del honor y el orgullo que conocía. Aprendí que la gente te quiere de verdad, sabe perdonar errores, pero no siempre tú te quieres más de lo que te quieren los demás. Aprendí que cuando no quieres a alguien no le quieres, y por más que te esfuerces lo único que puedes conseguir es odiarle por sus mil pequeñitos defectos. Aprendí mucho, casi todo lo que soy ahora. Si no fuese porque me esperaba el amor demasiado tranquilo, y no quería sobresaltos, ya sólo quedaría un etapa en vez de dos, pero también me equivoqué en eso... Me gustó mucho Drácula, y me podría haber gustado más, pero se fue, exactamente en la misma fecha, dos años después de Vampiro, y yo no confiaba en el amor, pero además me habían dejado de llenar los rollos, cuando conocí a Celoso, un chico de mi clase, con el que me lié justo en el fin de semana en el que Drácula vino a verme, sin haberme avisado. Fue una mierda de fin de semana, y al final seguí liándome con Celoso, que me acorraló totalmente hasta que estuve saliendo con él, y empezó a comportarse como su nombre indica. La verdad es que ese año lo pasé bastante mal, yo no quería estar con él, me agobiaba mucho, no me dejaba ni un minuto tranquila, además de verle en el instituto, me tenía que acompañar a casa, al conservatorio, llamarme todas las tardes, y eso, para una persona tan independiente como yo, es parecido a una muerte lenta y agonizante. Yo intentaba dejarle, pero se me echaba a llorar, o amenazaba con suicidarse, y eso cuando yo me atrevía a decírselo, porque la mayor parte de las veces no era así, sólo de pensarlo me sentía culpable, porque todo el mundo me decía cuánto me quería ese chico, y no hubo nadie, nadie, que en ningún momento me dijese pasa de él, o te trata fatal, ni nada parecido, sino todo lo contrario. Y yo me sentía fatal cada vez que era consciente de que a mí no me gustaba seguir con él. Además, por otro lado, me sentía mal al pensar que porqué no me gustaba eso, si esa era la relación normal, con una persona que está todo el día preocupada por ti, que se supone que es lo que hay que hacer en esta vida, pero aunque me intentaa convencer no lograba creérmelo. Y pensaba que al fin y al cabo no podía ser peor que cuando yo estaba hecha una cabeza loca y salía a ligar por ahí, ¿por qué no leería yo Malena antes? Al final, tras muchos meses de lloros y discusiones, y un abuso sexual, que él justificaba con lo mucho que me quería, lo acabamos dejando. Lo pasé algo mal, él me había ahogado y ya casi no tenía amigos, porque cuando estuve saliendo con él casi no podía quedar con nadie más, no tenía tiempo y además él se enfadaba. Y estuve una temporada que casi no quería salir de casa, y cuando empecé a hacerlo tuve suerte, porque ligué un montón, sin buscarlo, y me sirvió para subirme la moral, que la tenía por los suelos. Un tiempo después empecé a salir con Choco, con quien había estado bastante tiempo manteniendo una relación de rollos esporádicos, y estuve genial, es una persona maravillosa, de las que más cariño tengo en esta vida, y me da mucha pena, porque ahora casi no nos podemos ver, la vida nos ha separado, físicamente, mucho. Y aquí empezó una época más tranquila, con una compenetración increíble entre los dos, pero siempre fue alguien de quien, pese a atraerme mucho y caerme genial, sabía que no me iba a poder enamorar, además estando genial con él, y esto me hacía estar más tranquila, y confiada, no era una relación sosa, porque no lo era, pero tampoco iba a ser peligrosa, que de eso ya había tenido bastante. La relación con él se acabó cuando me fui a vivir a Madrid, los dos sabíamos que se iba a acabar entonces, y a mí, el tener ese final ahí también me daba confianza, no quería pensar en estar mucho tiempo con nadie, me asustaba muchísimo esa posibilidad, pero eso cambió en mi 4ª etapa. Iba a colgar la 3ª etapa, pero con esto de que blogia ha estado funcionando mal... Y al final ayer me pasaron muchas cosas, mis etapas con el amor van a tener que esperar, pero será lo siguiente que cuelgue, cuando blogia me deje... Y es que mi noche de ayer fue, cuanto menos, curiosa. Quedé con Zaza para tomar algo, se pasó por mi casa, y al final se quedó mi compañero de piso Chulo con nosotras, y luego nos fuimos con él, quien había quedado con Greve. Así que me encontré con que estaba con los dos, Zaza y Greve, en el mismo bar, en el mismo grupo durante toda la noche, y con que estaba también Otratía. Yo, al principio estaba bastante convencida de que ayer era lo noche ideal para intentar algo con Zaza, que lleva unos días muy pendiente de mí, pero según fueron pasando las horas, y los tíos que intentaban ligar con ella, a los que ella les seguía un ratito el rollo, me empecé a acojonar y a pensar que igual yo no le gustaba y eran sólo imaginaciones mías. A mitad de la noche decidí lanzarme, un poquito, y le pregunté si no se había planteado alguna vez si le podían gustar las tías, y me dijo que sí, y que había tenido alguna experiencia ya. Yo no me podía creer mi suerte, pero por otro lado, el que la última vez que hablamos de ello, cuando yo le dije que yo era bisexual, que no me dijese nada... y unido a alguna mentira extraña que le he pillado alguna vez, me hizo desconfiar un poquito, pero por lo menos significaba que podía haber algo entre nosotas. El caso es que cuando ya tenía mil tíos alrededor coincidió que Greve me empezó a entrar, y me dejé llevar y me fui con él a casa. Me lo he pasado genial con él, hacía varios años que no tenía tanto sexo, y de tanta calidad, en una sola noche. Y además hemos estado mucho rato hablando y me ha encantado, yo creí que era un "niño bueno", y me he encontrado con que no, con que es del tipo "niño travieso", los que a mí me gustan, los que son capaces de decirte que tienen ganas de follarte, y hacerlo, de los que no tienen prejuicios con el sexo, o por lo menos no muchos (más que yo), y de los que son tremendamente liberales, como a mí me gusta. Además me ha estado contando lo de su historia con Otratía, parece ser que se liaron un par de veces, y ella quería más, y él no, y justo aparecí yo, con lo que ella ahora está a veces algo mal, parece ser que cuando se marchó ayer algo pronto era por eso, porque se sentía incómoda. Y por eso no nos solemos liar por allí, y aunque por una parte me jode jugar al escondite, por otra lo comprendo, a mí Otratía me cae genial, es muy buena amiga de él, y no me apetece que haya malos rollos, y como de momento parece que estamos más o menos bien los tres quiero que esto se mantenga. Aunque igual él me ha contado esto y no es verdad, o es sólo su verdad, pero esto explica por qué la amiga de Otratía que me contó que se habían liado, decía que Greve no era de fiar, algo que si en su momento no me lo creí, ahora menos. Así que me levanté esta mañana radiante, supercontenta, y además hacía un sol estupendo, de estos días que te planteas que la vida te sonríe, pero... se levantó Chulo, y me encontró comiendo, y me contó que había ligado al final, cuando yo me había ido, y que tenía compañía... en su habitación estaba durmiendo Zaza!! Joder, me fastidió mi mañana, y eso que cuando ella salió vino a hablar conmigo y me volví a fijar en ella y a olvidarme de todo lo demás, pero luego... no he sido capaz de quitarme el mal sabor de boca, para una tía que me gusta, de verdad... Pero me estoy intentando concentrar en mi maravillosa sesión de sexo, igual lo consigo y me realegro el día. Además sigo pensando que algún día me voy a liar con ella, la alegría que me da tener estas superdosis de seguridad en mí misma de vez en cuando. A mí me hicieron bastante daño las historias de amor de la televisión, yo de pequeña era muy romántica, creí en las medias naranjas, en el amor para toda la vida, y tenía además una idea un tanto machista, como de hombre seductor, y al ataque y mujer receptiva. Hombre que desea sexo, y mujer que sólo quiere hacer el amor, cualquier otra cosa es sucia. Cuando me enamoré por segunda vez, de Vampiro, yo tenía 13 años, no era consciente de haber estado enamorada antes de mi amiga, y para mí eso era nuevo, porque me gustaba un chico con el que me podría besar. No pasó nada, él se fue de mi ciudad y me pasé un año llorando a todas horas, varias veces al día, no pasaba un día en que yo no llorase. Estaba enamorada, de verdad, pero nadie se creía ni mi dolor ni mi amor, al fin y al cabo yo era una niña pequeña, y esas cosas se pasan. Sólo tuve una amiga que me apoyase y que se creyese por lo que yo estaba pasando. Además me coincidió con una temporada de problemas con mi grupo de amigos, y fue el momento en que me empecé a sentir incomprendida por mis padres y me alejé mucho de ellos. Después de llevar un año llorando, y planteándome el amor, el desamor y cagándome en mi mala suerte, un día fui consciente de que prefería sentir lo que había sentido que no descubrirlo nunca, que me había costado mucho superarlo, de hecho en ese momento no estaba superado, pero que estaría orgullosa de mis heridas, y de haber sentido todo eso. Empecé darme cuenta de que algún día no tenía ganas de llorar, pero el día que las tenía lloraba durante horas. Poco tiempo después decidí que vale, pero que a partir de ese momento no me iba a hacer daño nadie. Me volví fría y calculadora, decidí que yo hacía lo que me daba la gana con mi vida y mi moral, y me empecé a enrollar con un montón de tíos (tampoco fueron tantos). Yo sabía lo que había, y tenía el control, sabía jugar con las sonrisas, y con lo que buscaba cada uno. Ligué mucho, me enrollé con unos cuantos, y el sabor de los besos era mi droga, vivía para el fin de semana, para salir, bailar con mis amigas, reírme, y si me liaba con alguno mejor. Yo nunca bebí ni fumé, no me hacía falta, siempre me ha parecido que el sexo es la mejor droga, la que te hace olvidar todo, pese que a lo mío no se le pudiese llamar aún sexo. Hice muy buenos amigos, y además me lo pasé muy bien. Pero llegó el verano y me enrollé con un tío, Drácula, que me encantaba, que se parecía a Vampiro, me gustaba, y, casualidades de la vida, se volvió a ir de la ciudad, exactamente en la misma fecha en la que se había ido Vampiro. Me volví a replantear todo lo que estaba viviendo, mi nueva idea del amor, siempre he sabido que el amor existe, pero lo que queria saber era si tenía fin. Él se fue y yo seguí ligando, moviéndome por y para el fin de semana, pero me empezaron a saber a poco esos besos sin sentimientos, y me empecé a sentir culpable, algo que no me había pasado en todo ese año de fiesta (de lo que no era fiesta no recuerdo nada, no existió). Me lié con un tío por el que no sentía nada, mi rollo Choco quería salir conmigo, pero yo no estaba segura, y ahí sí que empezó lo peor, la 3ª etapa... Escuchando "mad about you" Creo que la única sensación realmente erótica y electrizante, dejando aparte al sexo, por supuesto, es la música. Y este sábado la volví a sentir, después de mucho tiempo sin ella, porque en este país ponen mucha música española mala. Fui a un sitio donde había música electrónica, donde me pusieron una versión de Scissors Sisters, donde se me pusieron los pelos de punta al escuchar la música, donde la sentía dentro de mí, creciendo cada vez más, y cerraba los ojos para sentirla mejor, y me movía sin querer, empezando a bailar... Además había una pareja liándose al lado mío, ella sentada sobre él, moviéndose lenta y rítmicamente, y me dieron envidia, mucha, porque hace mucho tiempo que no siento un deseo así. Por que normalmente el sexo que tengo, aunque no sea malo, tampoco es de este que sabes que no vas a poder olvidar. Es del sexo con el que te vas lo más rápidamente posible a tu casa, en el que te quitas la ropa rápido pero sin demasiada urgencia, en el que sabes que estás excitada y follas, en el que el fin primero y último es el orgasmo. No tiene nada que ver con el sexo en el que vas apurando todas las fases, todos los sentimientos. Pasando desde el deseo inicial hasta la sensualidad, que se transforma en erotismo, para culminar con mil sensaciones que, ahora sí, se funden en un orgasmo. Tengo ganas de experimentar todas las cosas electrizantes y rejuvenecedoras de la vida, y sobre todo quiero esa, el erotismo, y tenía envidia, tengo ganas de vivir a tope. Además estuvo con nosotros Zaza, la chica que me está volviendo loca. Porque después de hablar con ella hace unos días, me enteré de que no entiende (de momento ;)) , y ella se enteró de que yo sí. Se lo tomó bien (por supuesto) y aquí seguimos, quedando de vez en cuando, pasándolo bien, acercándonos poco a poco, y creo que ella sigue jugando conmigo. Y me está poniendo nerviosa, otra sensación electrizante más. Y ayer, que volvió a venir con nosotros, y estuvo supercariñosa todo el día, tuve una revelación. Fuimos a ver Silent Hill, peli mala donde las haya, pero desde el principio tuve la intuición que una de las protagonistas era lesbiana, y le molaba la otra protagonista, y me sentí en la fase de "todo el mundo es lesbiana, pero sólo lo notas tú", una fase por las que todas las lesbianas hemos pasado, en la que todo lo identificas deacuerdo a eso. Y luego, tras explicarnos la peli los unos a los otros, porque era una mierda y no tenía argumento ni sentido, y cada uno había entendido una cosa, yo dije eso, y ella me dijo que sí, que ella también pensó eso. Así que entiende, tiene que entender... |
Blog creado con Blogia.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras